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  La CESM al igual que las intituciones sanitarias europeas se movilizan en contra de la    jornada de 65 horas

  
Carlos Amaya
Vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS) y secretario de Relaciones Institucionales de CESM

La ampliación de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales puede ser una realidad en breve si el Parlamento Europeo vota a favor del "opt-out" el miércoles. Contra estos desmanes laborales que afectan al médico, CESM y los estudiantes han promovido una movilización el próximo lunes. DIARIO MÉDICO publica hoy una tribuna del vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS) y secretario de Relaciones Institucionales de CESM Carlos Amaya, que explica los motivos por los que hay que protestar el día 15. A continuación reproducimos un extracto del artículo:

"Los sindicatos médicos (CESM) y los estudiantes de Medicina de las facultades españolas (CEEM) hemos decidido convocar para este lunes, a las diez de la mañana, concentraciones a las puertas de todos los centros sanitarios de España en protesta por la eventual ampliación de nuestra jornada laboral hasta las 65 horas semanales que ultima Europa.

¿Está justificada esta convocatoria de protesta? A título personal, y también como vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), entidad que agrupa a los principales sindicatos del viejo continente, yo creo que sí, porque la amenaza es real y viene gestándose desde hace tiempo: suficiente para pensar que no estamos ante una locura transitoria de los políticos europeos.

En efecto, el intento de modificar la directiva europea sobre Salud y seguridad en el trabajo, en la que se contempla la actual jornada de 48 horas semanales (guardias incluidas), comenzó a tomar cuerpo en el otoño de 2004 y desde entonces ha habido una serie de tiras y aflojas (liderados siempre por el Reino Unido) que cuajaron en junio de este año con un acuerdo definitivo en el seno del Consejo de Ministros de Empleo, Política Social y Consumo de la UE (ver DM del 11-VI-2008). De los 27 países representados en él, 23 dijeron sí a la reforma. Se abstuvieron España, Hungría, Grecia y Malta, pero bien podríamos hablar de unanimidad, pues al fin y al cabo el que calla, otorga. O sea, que no estamos ante un acto de locura pasajera ni ante el empeño de una parte de los gobiernos europeos. Al contrario, la decisión está muy madurada y tiene un respaldo general en los ejecutivos comunitarios.

La pelota está ahora en manos del Parlamento Europeo. Los 785 eurodiputados votarán el próximo jueves si dan luz verde o no al cambio propuesto. Si dicen sí, preparémonos, porque entonces habrá un marco normativo a escala europea que permitirá contratos particulares entre empresa y trabajador con jornada de ¡65 horas semanales! Y de poco servirá el inicial consuelo de que cada país será libre de adoptar en su espacio la nueva regulación, pues la tentación va a ser muy grande, y cuando unos empiecen, otros, más pronto que tarde, seguirán el camino. (…)

La protesta del lunes pretende hacer llegar a los ciudadanos españoles y europeos el mensaje de que los profesionales de la Medicina no queremos pagar los desajustes de un Estado de Bienestar que con tanto esfuerzo se ha ido fraguando en la mayoría del continente desde el siglo XIX. Además, queremos desvelar que, al menos en sanidad, se pretende hacer trampa, pues lo que se busca no es una solución que afecte a todos por el bien de todos, sino una salida por la tangente que implica sacrificar a los médicos en beneficio del resto. El lunes, a partir de las diez de la mañana, diremos en todos los hospitales y centros de salud de España que no estamos dispuestos a todo esto."

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